EXPOSICIÓN ACTUAL

GUY-MARC HINANT

Guy-Marc Hinant, nacido en 1960, es cineasta, fundador de las productoras Sub Rosa (con Frédéric Walheer) y OME – L’Observatoire (con Dominique Lohlé). Ha publicado en Sub Rosa: An Anthology of Noise and Electronic Music, 1921-2001, De l’avant- garde en Belgique, 1917-1978 y Les Hommes loups, co-escrito con Dominique Goblet.

Algunas de sus publicaciones insisten sobre la intensidad de la escucha (Luna Park, Leonardo Music Journal, Les Nouvelles Littéraires). En 2015 presenta Birobidjan, película sobre la desaparición programada del yiddish. Casi todas las películas del sello OME (Observatoire des Musiques Électroniques), han sido realizadas por Dominique Lohlé y Guy-Marc Hinant.

Charleroi, la región de las 60 montañas

(Charleroi, le pays aux 60 montagnes)

Realización: Guy-Marc Hinant
Bélgica | 2018 | 126 minutos | HD

«Siempre he querido dejar Charleroi y siempre he querido filmar Charleroi –captar allí las revoluciones del tiempo. Una ciudad que reencuentro en el entre-dos de un pasado sepultado y de un futuro que aún no es. Es el retrato de una ciudad industrial con sus desmoronamientos, sus mutaciones, sus paisajes y su lengua. Una película donde se juntan René Magritte, un campamento de personas sin hogar, los actores de la renovación, el inventor del Big Bang, el equipo de los Cebras, el socialismo, las sideraciones vividas en la infancia…»

GUILLERMO G. PEYDRÓ

COMISARIO DE LA MUESTRA

CHARLEROI, LE PAYS AUX 60 MONTAGNES

«Charleroi. Cómo hablar de este territorio, su grandeza, su hundimiento, su lengua desfalleciente, su resistencia.» 

Charleroi, el país de las sesenta montañas forma parte de un tríptico cinematográfico con un punto de partida común: la desaparición de lenguas minoritarias. El poeta, escritor, editor, productor musical y cineasta belga Guy-Marc Hinant lleva un tiempo dedicado a estos tres proyectos fílmicos que comenzaron con el estreno de Birobidjan, le nid est tombé dans les flammes (2015), y su reflexión en torno a la desaparición del yiddish; a continuación, aunque iniciada antes, Charleroi, le pays aux 60 montagnes (2018) surgió del interés por pensar el proceso de abandono del lenguaje valón en Bélgica; y su próximo proyecto, para el que está en busca de financiación, lo quiere dedicado al ladino o judeo-español, y su rodaje tendría a Asturias como centro. 

Birobidjan, Charleroi, Asturias: tres territorios mineros que en los años 1930 cristalizan proyectos comunistas, socialistas y anarquistas; tres territorios, también, en los que se entrecruza la biografía familiar de Guy-Marc Hinant, cuya madre y tío son españoles, y cuyo abuelo tenía la Unión Soviética como referencia mítica capital. En los tres casos, la lengua es una llave que abre contextos más amplios: en el primero, un proyecto político de Stalin, en el que se invitaba a los judíos comunistas de todo el mundo a instalarse en la ciudad soviética de Birobidjan, Tierra Prometida, yiddish y no religiosa; en el segundo, la historia cultural y política de Charleroi, mirada en primera persona; y en el tercero, la Asturias de la Comuna de 1934 y de la Guerra Civil, sobre la que Hinant publicó en 2005 un libro, Les Asturies 1936 (ed. Les éditions de l’heure). 

Desde ese enfoque específico de la lengua se va edificando la arquitectura de cada película, que se va haciendo cartografía, se va haciendo recorrido por las capas de tiempo y espacio de un lugar, hasta llegar, como en esta Charleroi, a un cruce verdaderamente ambicioso de sinfonía urbana y psicogeografía de su ciudad natal. La película reúne recuerdos de infancia, entrevistas a urbanistas, políticos, galeristas, personas sin techo o lingüistas, en un recorrido poético transversal por todos los estratos verticales y horizontales de la ciudad, del pasado de la minería o la violencia nazi al futuro luminoso esbozado en el proyecto «Charleroi Distrito Creativo»; del fondo de la tierra a la radiación fósil del universo. Tiempo y espacio, finalmente, se entrecruzan: «Cuanto más profundamente bajamos, más lejos remontamos en el tiempo»; o también: «Quiero dar cuenta del mundo subterráneo. Existe, lo evocaré. Pero la grandeza pasada de esta ciudad y sus desplomes proceden del mundo de arriba. Después de cuarenta años de desolación, llegó una suerte de ola de cambio. Dicen que está en la naturaleza de las cosas. Entonces intentaremos filmar el resplandor desde arriba, a través de la sombra de abajo.» 

POLÍTICAS DE LA ORGANIZACIÓN